Del discurso antisistema de Hernán Fuentes a la segunda vuelta Tonconi–Pandia: una mirada a veinte años de elecciones para entender cómo se construye un gobernador en Puno.
𝙋𝙖𝙩𝙮 𝘾𝙤𝙣𝙙𝙤𝙧𝙞 | 𝙍𝙚𝙙𝙖𝙘𝙩𝙤𝙧𝙖 𝙙𝙚 𝙍𝙖𝙙𝙞𝙤 𝙇𝙤𝙧𝙤
Quiero contarles esta historia de una manera sencilla. Soy Paty Condori, redactora de Radio Loro, y durante estos días me hice una pregunta: ¿qué tiene que hacer realmente un candidato para convertirse en gobernador de Puno? La respuesta no está solamente en cuántos votos obtiene el día de la elección. Para entenderla hay que mirar qué hizo antes, quiénes lo acompañaron, cómo se hizo conocido, qué representó para la gente y cómo consiguió llevar su nombre desde su lugar de origen hacia el resto de la región.
Revisé las últimas cinco elecciones y encontré algo que me llamó la atención: ninguno de los cinco gobernadores llegó al poder de la misma manera. Y ahora que Marcelino Tonconi y Eduardo Quispe Pandia se enfrentarán el 29 de noviembre, creo que vale la pena contarles esta historia.
2006 | 𝙃𝙀𝙍𝙉Á𝙉 𝙁𝙐𝙀𝙉𝙏𝙀𝙎: 𝘿𝙀𝙇 𝙈𝙄𝘾𝙍Ó𝙁𝙊𝙉𝙊 𝘼𝙇 𝙂𝙊𝘽𝙄𝙀𝙍𝙉𝙊 𝙍𝙀𝙂𝙄𝙊𝙉𝘼𝙇
Comienzo en 2006. Para entonces Hernán Fuentes ya era una voz conocida, principalmente por Radio Perú, en Juliaca. Tenía un estilo frontal, cuestionador y antisistema. Desde el micrófono criticaba al poder establecido y encontraba receptividad en una población cansada de los políticos tradicionales. Pero cuando reviso aquella elección encuentro que la radio no fue el único elemento. Fuentes también recibió el respaldo de sectores vinculados al etnocacerismo, una corriente que en aquellos años encontraba espacio entre parte del electorado puneño con un mensaje nacionalista y contrario al sistema.
Quiero hacer aquí una diferencia importante: Fuentes no nació políticamente de una protesta social. No debemos confundir su historia con la que años después protagonizaría Walter Aduviri. Fuentes construyó buena parte de su reconocimiento hablando desde una radio, con un discurso antisistema y dentro de un momento político favorable para posiciones de ese tipo. Finalmente ganó con apenas 18.80% de los votos válidos, en una elección muy fragmentada. ¿Qué me deja aquella elección? Algo bastante sencillo: antes de conseguir votantes, Fuentes había conseguido oyentes; y a esa audiencia logró sumarle un discurso político que conectó con el descontento de aquellos años.
2010 | 𝙈𝘼𝙐𝙍𝙄𝘾𝙄𝙊 𝙍𝙊𝘿𝙍Í𝙂𝙐𝙀𝙕: 𝘾𝙐𝘼𝙉𝘿𝙊 𝙇𝘼 𝙍𝘼𝘿𝙄𝙊 𝙎𝘼𝙇𝙄Ó 𝘼 𝙀𝙎𝘾𝙐𝘾𝙃𝘼𝙍
Cuatro años después encuentro nuevamente una radio, pero la historia es diferente. Mauricio Rodríguez dirigía Pachamama Radio, donde se desarrollaba Hablan los Pueblos. Y quiero precisar algo porque me parece importante: Mauricio Rodríguez no era quien recorría personalmente las comunidades. Eran periodistas, corresponsales y equipos de Pachamama quienes llegaban a distritos, provincias y centros poblados.
¿Qué hacían allí? Escuchaban.
La gente hablaba de su carretera, de su escuela, del centro de salud, de la producción, del agua, de una autoridad que no atendía sus pedidos. Pachamama recogía esos problemas, los llevaba a la radio y buscaba respuestas de autoridades regionales o nacionales. Era Pachamama la que recorría Puno.
Cuando Rodríguez decidió postular al Gobierno Regional, detrás de él existía esa historia de comunicación. Y ocurrió algo muy interesante: perdió la primera vuelta. Juan Luque obtuvo 23.34% y Rodríguez 15.20%. Si nos hubiéramos quedado únicamente con aquel resultado, quizá habríamos pensado que Luque tenía la elección encaminada. Pero llegó la segunda vuelta y Rodríguez remontó: ganó con 52.79%.
No puedo decirles que Pachamama le dio la gobernación. Una elección nunca tiene una sola explicación. Pero sí puedo decir que veo una diferencia interesante entre 2006 y 2010: Fuentes había construido reconocimiento hablando; Pachamama había construido cercanía escuchando.
2014 | 𝙅𝙐𝘼𝙉 𝙇𝙐𝙌𝙐𝙀: 𝙐𝙉𝘼 𝙍𝙀𝘿 𝘾𝙊𝙉𝙎𝙏𝙍𝙐𝙄𝘿𝘼 𝘿𝙐𝙍𝘼𝙉𝙏𝙀 𝘼Ñ𝙊𝙎
Llegamos a 2014 y aquí quiero recordar algo que a veces se pierde cuando contamos esta historia: era la segunda vez que Juan Luque intentaba llegar al Gobierno Regional. En 2010 había ganado la primera vuelta y después perdió frente a Mauricio Rodríguez. Cuatro años más tarde volvió.
Luque había sido rector de la Universidad Andina Néstor Cáceres Velásquez. Pensemos por un momento lo que eso significaba: estudiantes, egresados, docentes, trabajadores, profesionales y familias relacionadas durante años con una institución de enorme presencia social. No estoy diciendo que la universidad fuera una maquinaria electoral; afirmar algo así exigiría demostrarlo. Lo que sí puedo observar es que alrededor de Luque existían relaciones humanas construidas mucho antes de la campaña.
Y enfrente tenía a Walter Aduviri.
Aduviri ya era tremendamente conocido después del Aymarazo y poseía una fuerza simbólica que Luque no tenía. Sin embargo, Luque ganó la segunda vuelta con 53.81%.
Cuando miro aquella elección encuentro una lección que todavía me parece vigente: ser conocido es importante, pero convertir ese reconocimiento en votos requiere organización. La popularidad puede llenar una plaza; una buena organización puede ganar una elección.
2018 | 𝙒𝘼𝙇𝙏𝙀𝙍 𝘼𝘿𝙐𝙑𝙄𝙍𝙄: 𝘾𝙐𝘼𝙉𝘿𝙊 𝙐𝙉𝘼 𝙋𝙍𝙊𝙏𝙀𝙎𝙏𝘼 𝙎𝙀 𝘾𝙊𝙉𝙑𝙄𝙍𝙏𝙄Ó 𝙀𝙉 𝙁𝙐𝙀𝙍𝙕𝘼 𝙀𝙇𝙀𝘾𝙏𝙊𝙍𝘼𝙇
Ahora sí llegamos al candidato cuya historia está directamente vinculada con una protesta social: Walter Aduviri y el Aymarazo.
Aduviri había perdido en 2014, pero no desapareció. Regresó cuatro años después. El Aymarazo lo había convertido en uno de los rostros más reconocibles de una movilización nacida con especial fuerza en el sur aimara y de la confrontación con el poder central. Su gran desafío era otro: ¿cómo hacer que un liderazgo surgido de una causa territorial pudiera ganar toda la región?
Para 2018, Aduviri ya no representaba solamente aquella protesta para sus seguidores. Representaba reivindicación, resistencia e identidad. Y ocurrió además algo que considero fundamental para entender aquella elección: Aduviri tuvo arrastre.
No ganó solamente él. Su liderazgo ayudó a que su organización colocara varios consejeros regionales y consiguiera alcaldías. Es decir, hubo electores que identificaban primero al candidato regional y esa fuerza terminó beneficiando también a candidatos que aparecían debajo con el mismo movimiento.
Aquí el voto pareció viajar de arriba hacia abajo.
Por eso, cuando miro 2018, no veo solamente a Aduviri ganando una gobernación. Veo a un candidato capaz de transformar el Aymarazo en un símbolo político regional y convertir su propia fuerza electoral en impulso para otros candidatos.
2022 | 𝙍𝙄𝘾𝙃𝘼𝙍𝘿 𝙃𝘼𝙉𝘾𝘾𝙊: 𝙂𝘼𝙉𝘼𝙍 𝙀𝙉 𝙋𝙍𝙄𝙈𝙀𝙍𝘼 𝙑𝙐𝙀𝙇𝙏𝘼
En 2022 encuentro una historia diferente. Richard Hancco había postulado al Gobierno Regional en 2018 y perdió. Pero utilizó los siguientes cuatro años para reorganizar su proyecto, buscar liderazgos y acercarse a dirigentes y candidatos que tenían presencia propia en provincias y distritos.
Esto también es importante entenderlo. Un candidato que pierde una elección local no necesariamente desaparece políticamente. Puede conservar dirigentes, personeros, relaciones y ciudadanos que ya votaron alguna vez por él. Hancco fue sumando liderazgos y articulando fuerzas durante esos cuatro años.
¿Y qué ocurrió en 2022?
Ganó en primera vuelta.
Eso merece resaltarse. Hancco obtuvo 213,312 votos, equivalentes al 33.94%, y alcanzó el porcentaje necesario para evitar una segunda vuelta. No tuvo que esperar una nueva jornada electoral para convertirse en gobernador.
Cuando miro su caso, encuentro otra enseñanza: Hancco no solamente volvió después de perder; regresó con suficiente fuerza para resolver la elección en primera vuelta.
Y allí aparece un nombre que nos trae directamente hasta el presente.
El segundo de aquella elección fue Marcelino Tonconi.
2026 | 𝙏𝙊𝙉𝘾𝙊𝙉𝙄 𝙔 𝙋𝘼𝙉𝘿𝙄𝘼: ¿𝘾𝙐Á𝙇 𝙎𝙀𝙍Á 𝙇𝘼 𝙎𝙀𝙓𝙏𝘼 𝙁𝙊𝙍𝙈𝘼 𝘿𝙀 𝙂𝘼𝙉𝘼𝙍 𝙋𝙐𝙉𝙊?
Ahora sí llegamos a nuestra elección.
El 4 de octubre Marcelino Tonconi terminó primero y Eduardo Quispe Pandia segundo. Pero quiero insistir en algo: Tonconi ganó la primera vuelta; todavía no ha ganado el Gobierno Regional. El 29 de noviembre comienza otra competencia y Pandia puede derrotarlo.
Tonconi llega después de cuatro años en los que su proyecto político consiguió presentar candidaturas provinciales y distritales en buena parte de Puno bajo ASÍ–Juntos por el Perú. Pandia llegó con Ahora Nación, partido fundado por el exrector de la UNI Alfonso López-Chau, y desarrolló una campaña de fuerte presencia publicitaria. También posee una capacidad económica considerable: declaró más de S/21 millones de ingresos durante 2025 y propiedades por más de S/33 millones.
Pero si queremos entender por qué Pandia llegó a segunda vuelta, creo que sería un error quedarnos solamente mirando su campaña publicitaria o su patrimonio.
Yo miraría hacia Juliaca.
JULIACA Y EL FACTOR MAX LANZA
San Román tiene la mayor cantidad de electores de la región. Más de 231 mil ciudadanos estuvieron habilitados para votar el 4 de octubre. Y allí Ahora Nación tenía un candidato municipal muy particular: Max Lanza.
Los juliaqueños ya lo conocían. Lanza había construido presencia pública desde Radio La Decana y Fama TV. Durante el gobierno de Dina Boluarte ganó todavía mayor notoriedad por sus posiciones críticas y sus enfrentamientos verbales con representantes del poder, especialmente en una ciudad marcada profundamente por las muertes ocurridas durante las protestas.
Cuando Max Lanza decidió ser candidato, por tanto, no tuvo que comenzar presentándose.
La gente ya sabía quién era.
Y por eso yo me hago una pregunta: ¿cuánto ayudó Max Lanza a que Pandia consiguiera votos en Juliaca?
No quiero afirmar que Lanza “le dio” esos votos a Pandia porque eso tendría que demostrarse comparando resultados. Pero la hipótesis merece ser estudiada. Con Walter Aduviri vimos un candidato regional que arrastraba candidatos hacia abajo. En Juliaca pudo ocurrir algo inverso: un candidato municipal fuerte ayudando a empujar hacia arriba al candidato regional.
Para Tonconi las cosas fueron distintas en San Román. Rubén Tamayo había llegado como uno de los favoritos para la alcaldía provincial, pero terminó tercero. A eso se sumó la tacha de César Manuel Apaza Mamani, candidato de ASÍ–Juntos en San Miguel. No puedo afirmar que una cosa explique automáticamente la otra, pero sí puedo decir que Tonconi no obtuvo de sus candidaturas locales en este espacio el resultado que probablemente esperaba.
Y eso hace que Juliaca sea todavía más interesante para la segunda vuelta.
NO ME BASTA DECIR “NORTE CONTRA SUR”
Sé que una de las explicaciones que vamos a escuchar será esta: Pandia es del norte quechua y Tonconi del sur aimara.
Sí, esa división existe y tiene peso político. Pero a mí no me alcanza para explicar Puno.
¿Dónde colocamos entonces a Juliaca?
Juliaca es una ciudad construida por migrantes. Allí encontramos familias de Azángaro, Huancané, Melgar, Carabaya, Sandia y Lampa, pero también de las provincias del sur. Es una ciudad donde la identidad convive con el comercio, la inseguridad, los problemas urbanos, los liderazgos locales y una memoria todavía dolorosa de las protestas.
Por eso yo no preguntaría simplemente si Juliaca pertenece al norte o al sur.
Preguntaría: ¿qué hará Juliaca cuando tenga solamente dos candidatos delante?
Seguramente durante estas semanas veremos reuniones y escucharemos versiones sobre a quién respaldará. Pero yo quiero plantearles algo distinto.
A mí no me interesa solamente saber a quién apoyará Cutipa y los otros candidatos siguientes.
Quiero saber a quién apoyará la gente que votó por las otras opciones.
Porque no es lo mismo.
Un candidato puede sentarse con Tonconi o Pandia, firmar un acuerdo, aparecer en una fotografía y levantarle la mano a uno de ellos. Pero no puede meter los votos de sus electores en una mochila y entregárselos.
Los votos no tienen dueño.
El elector entra solo a la cámara secreta.
AHORA LES EXPLICO POR QUÉ LA SEGUNDA VUELTA ES OTRA ELECCIÓN
El 4 de octubre los puneños respondimos una pregunta:
¿Quién quiero que sea gobernador?
El 29 de noviembre responderemos otra:
Entre Tonconi y Pandia, ¿a quién prefiero?
Parece lo mismo.
Pero no lo es.
En primera vuelta cada candidato busca ser nuestra primera opción. En segunda vuelta tiene que conquistar también al ciudadano que no votó por él. Y allí incluso puede ganar quien consiga convertirse en el menos rechazado de los dos.
Después de revisar estas cinco elecciones, yo no encuentro una receta para ganar Puno.Encuentro cinco.
Hernán Fuentes tuvo el micrófono, un discurso antisistema y el respaldo de sectores etnocaceristas.
Mauricio Rodríguez llegó después de años en los que Pachamama había aprendido a escuchar a los pueblos.
Juan Luque convirtió relaciones construidas durante años en capacidad política.
Walter Aduviri transformó el Aymarazo en un símbolo regional y su fuerza arrastró consejeros y alcaldías.
Richard Hancco reorganizó su proyecto durante cuatro años y regresó con suficiente fuerza para ganar en primera vuelta.
Cinco elecciones.
Cinco maneras de ganar Puno.
𝙔 𝙖𝙝𝙤𝙧𝙖 𝙚𝙨𝙩𝙖𝙢𝙤𝙨 𝙖 𝙥𝙪𝙣𝙩𝙤 𝙙𝙚 𝙘𝙤𝙣𝙤𝙘𝙚𝙧 𝙡𝙖 𝙨𝙚𝙭𝙩𝙖.
No escribí esta crónica para decirles quién va a ganar ni mucho menos para decirles por quién votar. Soy Paty Condori, redactora de Radio Loro, y quise contarles esta historia para que entendamos juntos que un gobernador no se construye solamente durante una campaña. Detrás de una victoria hay comunicación, relaciones, identidad, liderazgos, candidatos locales, coyunturas y años de trabajo político.
Tonconi terminó primero.
Pandia terminó segundo.
Pero hay un dato mucho más importante: la mayoría de quienes votaron el 4 de octubre no eligió a ninguno de los dos.
Esos son los ciudadanos que ahora ambos necesitan convencer.
Por eso la segunda vuelta empieza exactamente donde terminó la primera.
Tonconi ganó la primera vuelta. Pandia todavía puede ganar la elección.
Y esta vez, quienes escribirán el final de la historia no serán los candidatos.Serán los puneños.
P.D.: Solo Walter Aduviri de la zona sur de la región Puno fue elegido gobernador, los otros cuatro son de la zona norte.
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